Aneurismas cerebrales y Juego de tronos

Los seguidores de Juego de Tronos, la exitosa serie de HBO, conocerán a la actriz Emilia Clarke, Daenerys Targaryean, la madre de dragones y liberadora de esclavos.

Lo que quizás no sabrán algunos es que, tras la primera temporada y cuando sólo tenía 24 años, la actriz tuvo que ser intervenida de urgencia tras un repentino y fuerte dolor de cabeza debido a una hemorragia cerebral por la rotura de un aneurisma cerebral. Tras su intervención y posterior rehabilitación, la actriz se reincorporó a la serie pero con seguimientos neurológicos puesto que se le detectó un segundo aneurisma que tuvo que ser intervenido años más tarde.

La actriz hizo pública su patología una vez acabada la serie. En una entrevista, relató su estancia hospitalaria, el dolor insoportable que controlaba con mórficos, y el miedo que tuvo a morir  y a las secuelas puesto que, tras las intervenciones, presentó afasia expresiva, estado confusional y dificultades para recordar y aprender… ¿Cómo iba a estudiar los guiones si no recordaba la información?!

Pero, ¿qué es un aneurisma? Y ¿qué consecuencias tiene su rotura?

La rotura de los aneurismas saculares son la 4ª causa más frecuente de trastornos vasculares cerebrales.

Los aneurismas son dilataciones localizadas de los vasos sanguíneos generalmente de origen congénito, en el 90% de los casos, aunque también pueden ser de origen traumático, aterotrombótico o séptico.

Probablemente son remanentes de vasos embrionarios que, tras la destrucción de la membrana elástica interna, se abomba hacia el exterior haciendo que el saco vaya aumentando de tamaño y acabe por romperse provocando una hemorragia cerebral, generalmente subaracnoidea.

Suelen estar localizados en las bifurcaciones y ramificaciones del polígono de Willis, siendo los más frecuentes los localizados en la Arteria Comunicante Anterior. Es por ello que, muchas veces, los cambios no son sólo puramente cognitivos sino también conductuales con cuadros de apatía, desinhibición, irritabilidad, impulsividad o egocentrismo.

Tras un accidente vascular cerebral, sea del tipo y causa que sea, los profesionales de la rehabilitación no sólo tenemos que valorar los cambios cognitivos/conductuales provocados por el daño del tejido cerebral, sino el impacto emocional que la vivencia y esos cambios van a generar en el afectado/a, su entorno más inmediato, la familia, y su repercusión funcional.

Bibliografía:

– Adams, Victor y Ropper (1999). Principios de Neurología. McGraw-Hill Interamericana.

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